El pasado lunes, 16 de mayo, vino Chelo a nuestro taller buscando una bici para su mamá que no sabe montar y a la que quería adaptarle unas ruedas supletorias. De lo que teníamos, la que mejor podía irle era la Rosella que nos había donado María. Como ella tenía herramientas y piezas de otra bici y una idea bastante clara de lo que pretendía, se la llevó en el metro y nos prometió enseñarnos lo que consiguiera. Y aquí tenemos el prototipo....
Si la familia de Chelo está contenta, nosotros más. Con












































